Jornada interrumpida antes de empezar
Author: cris // Category: General, General, Mis babosadas¿Qué se espera de una niña que a los dos años es feliz hojeando un gran atlas mundial?, nunca le gustó jugar con otros niños, ella era feliz entre sus libros, viendo las constelaciones, el sistema solar, señalando con su pequeño dedo la galaxia de Andrómeda en una esquina de la hoja negra moteada de estrellas.
Llegó a apasionarse tanto de los libros que a los tres años comenzó a preguntar cómo se llamaban las letras y como suenan, y qué pasaba cuando pegaba unas con otras…y así comenzó a leer los libros que tanto le encantaban. Una de las cosas que mas le gustaban era leer sobre las 7 maravillas del mundo antiguo, entre ellas el faro de Alejandría fue la que mas le llamó su atención. Le gustaba un cuento que hablaba de un pequeño faro rojo en una de las orillas del Hudson, que se vio amenazado por un gran puente gris que atravesaba el río y que tenia una luz más alta y más brillante que la de el. El primero libro que leyó completo fue sobre un piloto que viajaba mucho y conocía todo el mundo, pero lo único que sabía dibujar era un elefante siendo devorado por una boa, y que un día cayó en un desierto y se encontró con un viajero interplanetario que le pedía que le dibujara un corderito. Su imaginacion fue tal que hizo un viaje imaginario hasta el cinturón de Orión, solo a ver la nebulosa cabeza de caballo, y regresó siguiendo la cola de un gran cometa.
Siempre estuvo absorta en otros lugares, en otros planetas. Hasta llegó a imaginar que no era de este mundo, sino que “venia de un lugar muy lejos donde no pueden llegar los carros, ni los trenes ni los aviones, sólo se puede llegar en naves especiales”. Hablaba de otros lugares como si de verdad hubiera estado ahí, confundía a sus padres y les decía que a los 7 años “vedrían por ella”… y así esperamos y a los 7 años nadie llegó por mi, ni a los 10 ni a los 20.. ni creo que nadie venga por mi nunca.
Hay dias como este, que este sentimiento con el que he nacido me azota la espalda con tanta fuerza que no puedo evitar sentirme desdichada.
Siempre ha sido mi sueño irme a Inglaterra a ver esos castillos entre los bosques, asomar la cabeza en un acantilado noruego, ver el Kremlin, un cambio de guardia en la plaza roja con esos militares tan inmutables, pisar la tierra donde nació Shakespeare, ver los tulipanes y los diques holandeses, ir a Polonia a un campo de concentración, pasear por Brujas, tomar una cerveza gigante en una terraza alemana, ver la torre Eiffel, visitar mil museos y castillos medievales, ver la guillotina de Luis XVI, ir a España y pararme en Punta Oliveros y ver Marruecos a lo lejos, ver una vaca suiza mugiendo, perderme en los alpes (¿por que no?), tomarme una foto sosteniendo la torre de Pisa, entrar al coliseo, ver las ruinas de la Acropolis, las pirámides de Giza, ver un atardecer en la sabana africana con un sol enorme en el horizonte, rentar un camello hermoso en Dubai ir a la antártida y ver pingüinos brincando fuera del mar… en fin, tantas cosas de tantos lugares que los traigo grabados en mi mente desde siempre, desde que tengo conciencia. Creo que desde que mis ojos se abrieron al mundo, siempre he querido ver más cada vez.
En momentos como este, que siento mis sueños tan arraigados y tan imposibles, no me dan ganas más que de tirarme a dormir mil años y despertar sin acordarme de ellos.
Lo unico que pido a la vida es que me alcance el tiempo para ver lo que necesito ver.

Junio 22nd, 2008 at 15:17 pm
Hay gente que ha viajado mucho más y sabe mucho más sin haber salido de su tierra que la que se despalaza por todo el mundo con una gran sensación de vacío… Mi querida Cris, lo verás todo; sólo es cuestión de paciencia. Y de disfrutar cada momento de esos viajes como si fuera eterno pero también como algo que no volverá…
Te voy a buscar un texto de Arturo Pérez-Reverte sobre los viajes, que lo leí justamente cuando estaba por el norte del país.
Te mando un beso mientras.
Junio 23rd, 2008 at 8:21 am
Cuando estaba morro, me la pasaba hojeando revistas de viajes que mi papá traía de su trabajo. Lo cagado es que a pesar de que la revista mostraba paisajes de Europa y África, yo siempre decía (y debido a que aún no sabía leer) que todas las fotos eran de Tijuana.
Porqué?, no sé? (sonó a canción), así que si entre los viajes que seguramente realizarás en próximos años vas a Tijuana, lleva tu sombrero de safari, no vaya a ser que coyotes, zebras y elefantes te vayan a arroyar en Pueblo Amigo…
C.